12 abr. 2010

Los Casio

A pesar de tener los ojos prácticamente igual, los japos hacen mucho mejor las cosas que los chinos.

Estos relojes de la marca japonesa, sí eran productos de calidad y duraderos. Conozco a gente que todavía sigue usando el Casio que le regalaron cuando hizo la primera comunión. (Algún freak ratilla)

MUY PROBABLEMENTE 3 DE ESTOS 4 PERSONAJES LLEVA UN CASIO:


El modelo clásico, el “reloj comunista“.
Lo podía llevar cualquier persona, de cualquier edad y sexo. Este reloj genérico siempre quedaba bien. Arreglao pero informal.

Eran resistentes al agua, tenían cronómetro, luz, alarma, y con el tiempo se transformaban en una segunda piel. Cuando alguien se lo quitaba sentía esa sensación de que le faltaba algo, y los demás le notábamos la marca del reloj en el moreno del brazo, aunque estuviéramos en enero.

Estos primeros modelos tenían luz de bombilla, que únicamente iluminaba la parte de los minutos. Con el tiempo aparecerían los luminiscentes en azul neón.

Como no tenía juegos, el aburrimiento hizo que se inventara uno que consistía en intentar detener el cronómetro en un cierto número, o cerca de él. Jugar a esto era entretenido en los viajes cortos, pero no valía para los largos caminos al pueblo.

El Reloj Calculadora
Este reloj era muy envidiado en las clases de matemáticas antes de que se nos permitiera utilizar las calculadoras (también eran Casio).

Además, cada vez que surgía la necesidad de realizar un cálculo, aunque fuera sencillo, todas las miradas de la gente de la pandilla se dirigían hacia el propietario de uno de estos relojes.


El Reloj con Mando a Distancia
Un arma con la que sembrar el caos, sobre todo y en especial, en las clases de religión cuando se proyectaba una película educativa en VHS.

También era perfec
to para cambiar la tele en los bares justo cuando se iba a lanzar el penalti.

Los primeros en tener uno de estos aparatos se transformaron en una especie de semidioses que podían alterar el buen rollo y la tranquilidad de un sitio simplemente apretando el botón del pánico.

El Reloj con Juegos
Estaban al alcance de sólo unos pocos afortunados.


Hoy en día, si en un viaje con los amigos te pones a jugar a una consola te aislas y nadie te hace caso. Antes cuando ibas de excursión con el colegio y te ponías a jugar con uno de estos aparatos, por arte de magia se creaba una multitud de gente a tu alrededor. Molabas, y todo el mundo quería ser tu amigo para que le dejases echar una partida.


El Casio Databank

Más conocido como “el reloj de las chuletas” cuya característica principal era que incorporaba una agenda.

A pesar de la mierda de teclado y de que escribir cosas en el reloj fuese un infierno, los dueños de esta maravilla tecnológica utilizaban sus horas de estudio para pasar los apuntes a la memoria del reloj con el fin de utilizarlo de chuleta.

Por lo general, cuando acababan de pasar los apuntes al reloj y sin querer, se daban cuenta de que se los habían aprendido de memoria y que ya no necesitaban recurrir al Casio Databank en medio del examen.


Los relojes digitales de Casio só
lo tenían un rival, un oponente de su talla, un reloj capaz de transformarse en Autobot, el legendario reloj de Transformers.


Disponible en varios colores -los más populares el rojo y el negro-, esta maravilla digital con licencia de una serie de éxito servía para presumir en el patio del colegio y para tener siempre un juguetito a mano.

Nadie dud
a que en la década de los ochenta se inventaran un montón de cosas “útiles”. Cualquier cosa con botones o una mínima tecnología era algo digno de tener y te convertía en el tío guay de la clase.

No había tanta diferencia entre lo que se hacía en los 80s y lo que se hace hoy en día.



Recuerdo que en los ochenta estuvo muy de moda una película llamada “Loca Academia de Policía”, que posteriormente comenzaron a sacar segundas partes, terceras, cuartas, quintas…, aparecía un policía morenito llamado Bubba que era capaz de imitar cualquier clase de sonido.

No viene mucho al caso, pero es un claro ejemplo de cómo utilizar la tecnología para hacer cosas “útiles”. Este pequeño aparatejo te convertía en Bubba. Sirenas, metralletas y una limitada variedad de sonidos salían del pequeño llavero.

Algunos modelos tenían sonido de peo, y eso siempre triunfaba en las fiestas.


Un día molaba, otro también, pero al tercero llegabas a aborrecer esos sonidos que llegaban a tocar los huevos hasta a quien pulsaba los botoncitos…



Ahora llevar uno de esos relojes Casio, es de lo mas in…

22 feb. 2010

Tubo para las monedas

El tubo para las monedas fue uno de los mejores inventos de los que pudimos hacer uso en los 80. Semejante idea causaría hoy la risa, cuando no la vergüenza ajena. Y por aquel entonces, la verdad, también, pero lo importante era llevar tus monedas de 20 duros y de 5 duros encima para que no te las pudiera quitar nadie.


Se trataba de un tubo de plástico duro, con un tapón a rosca para cerrarlo herméticamente. La intención era poder meter las monedas y llevarlas sin que bailaran en el bolsillo y sobre todo para que no las perdieras en la playa.

Y es que si no tenías uno y no ibas haciendo ruido con las monedas por la calle no eras nadie. Lo mejor es que el tubo llevaba un cordel, ideal para poder llevarlo colgado tranquilamente en la piscina (su verdadera función), que los bañadores de entonces no tenían muchos bolsillos, y los que tenían bolsillos era del mismo material que el forro del bañador y siempre lo tenias con agujeros.

A los niños nos encantaba, porque éramos pequeños. Pero…

¿Cuál era la excusa de los mayores?

Este cacharro triunfaba en verano casi como el sombrero con bolsillo, la toalla con bolsillo o aquellos vasos de plástico que se plegaban y se guardaban en una cajita.


Cualquier día la moda retro los recupera y los volveremos a ver con la cara de Hello Kitty o con el Pocoyo.


Aunque los auténticos de la época eran los de propaganda, los que tenían el logotipo de Fortuna. Hoy en día eso sería impensable.


Torrente 2 - Misión en Marbella. Ojo a partir del minuto 1:30!!


En aquella época, durante las vacaciones ibas con el tubo colgando del cuello día y noche, eso te daba un toque de distinción y de chulería, demostrando que "tenías cuartos pa enterrarlos a tos".

17 feb. 2010

El Walkman

Hace tiempo que estoy convencido de que los niños y muchos jóvenes, hoy en día serían incapaces de utilizar un walkman y otros cacharros similares (como el teléfono de disco de toda la vida) que han ido cayendo en desuso o que se han visto modernizados de tal modo que su modo de funcionamiento ha cambiado radicalmente.

¿Cuánto tardarían en descubrir que las cintas tienen 2 caras y que se le podría dar la vuelta?

Todos los jóvenes de ahora, tienen un dispositivo móvil para poder ir escuchando música mientras van en autobús, caminando, ...Teléfonos móviles con radio, mp3 o mp4 portátiles o los más afortunados el iPod.

Una cinta VHS charla en un bar con un walkman, recordando tiempos mejores:





Hay que decir, que en aquella época triunfaban los auriculares pequeños, cuanto más péquelos mejor, acompañados de tu walkman de 1/2 kilo que no te podías ni guardar en el bolsillo, como mucho lo podías llevar en una riñonera (mariconera) o enganchado en la cintura como un móvil en plan cachuli.

Hoy en día pasa todo lo contrario, ves a la gente con el iPod nano ultra ligero de 27gramos y unos auriculares de DJ. Que la juventud va a terminar con el cuello como Alonso como sigan poniéndose tanto peso en la cabeza.

Seguro que aún recordáis aquellos primeros modelos de walkman con los auriculares y sus esponjas del característico color naranja y lo moderno que se sentía uno con aquello. Algunos walkmans ya más modernos contaban hasta con radio AM-FM, así podías escuchar tu programa preferido en caso de que se gastasen las pilas del cassette, dado que para la radio apenas hacía falta energía.

A todo el mundo le gustaba ir escuchando música por la calle, algo que hasta entonces no podía hacerse a no ser que fueras en coche.


Que grande el día que inventaron el AUTO-REVERSE, que te lo ponían bien grande en el walkman escrito para que se viera. NO HACIA DARLE LA VUELTA A LA CINTA!!! Se daba la vuelta sola!!!


Aquellos bichos gastaban pilas de una forma descomunal, pero siempre había técnicas para ahorrar un poco, como rebobinar las cintas con un boli Bic o meter las pilas un rato en el congelador para poder escuchar 10 minutos más la radio.

Y no hay que olvidar aquellos radiocassettes que teníamos en casa con los que grabábamos los temas que más sonaban en la radio y después nos los llevábamos en cassette a nuestro walkman para ir a la última en cuanto a tecnología y también a música. Aquellas minicadenas (de mini tenían poco) con 2 cintas y un montón de botones para el ecualizador, que no servían para nada.


Los mayores de la época también tenían su pequeño transistor, sin auriculares claro, que eso no podía ser bueno. La gran mayoría, iban escuchando las noticias mientras paseaban, estaban sentados en el parque, ... y los domingos el Futbol.




Qué tiempos aquellos en los que todo esto parecía algo fantástico y moderno.


15 feb. 2010

1980 una generación

Un texto que me han pasado, y creo que está bastante bien.

El objeto de esta misiva es la de reivindicar a una generación, la mía, la de todos aquellos que nacimos en los 80 (año arriba, año abajo), la de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar (o estudiando para llegar a ello), la que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda hasta los 50 años.

Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo del 68, ni corrimos delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con el Mundial de España 82 y el Naranjito. Aunque no nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática y la serie Cuéntame nos parece que no es para tanto y que hace apología del franquismo. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y, en cambio, sabemos de política más que nuestros padres y de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes.

Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, al pollito inglés, a la goma o al rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice.

Se nos ha etiquetado de generación X y tuvimos que tragarnos bodrios como Historias del Kronen o Reality Bites y creer que éramos nosotros reflejados (si te gustaron en su momento, vuélvelas a ver, verás que chasco). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la puta madre de Marco que no aparecía, con la muerte y reencarnación en árbol de David el Gnomo y su amada esposa y con las putadas de la Señorita Rottenmayer; nuestra primera canción del verano fue "Los Pajaritos" (1981) y nuestra primera tele fue en blanco y negro.

Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes.

Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca no las tuvimos hasta pasados los 10 años.

Entramos al colegio cuando aún existía Castilla la Vieja, cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso y el profesor te podía soltar una ostia; fuimos a la universidad con unas notas de corte del copón y con una masificación acojonante, pidiendo prórrogas en la mili y objetando.

Somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT ("gracias" PSOE) y los que no les cuesta un duro echarnos del curro ("gracias" PP).

Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yelsin borracho tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.) cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos OTAN no bases fuera, sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre.

Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum,odiamos a Bill Gates, vimos a Perico Delgado anunciar los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre.

Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema, el panadero farlopero. Quién diría entonces que años más tarde, con España integrada en la UE, aquella niña morena habría de enseñarnos sus vergüenzas (Ruth Gabriel), los q recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana (abuelito dime tu...), los del incomparable "Planeador abajo" de Mazinger Z, los de Ulises 31, los de la serie V y los del Comando G (que nunca acabó de gustar a nadie) .

Somos la generación que fuimos al cine a ver las películas de Parchís, y que durante años creímos que el de rojo (como quien dice el de en medio de los Chichos ) era Enrique Búnbury.

Los que crecieron escuchando a Europe y a ese grupete de imitadores que les salió, unos tal Bon Jovi. Los de la explosión del Challenger, la cantada de Arkonada, Los mundos de Yupi y las pesetas rubias.

Nos emocionamos con Superman, ET o En busca del Arca Perdida. Comiamos Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal.

Somos la generación que vio a nuestros padres renegar de Felipe González, del España mañana será republica y el OTAN No al OTAN Sí, los GAL y los contratos basura.

Somos la generación del Tocata, La Bola de Cristal (solo no puedes, con amigos sí), el Follow Me, El hipnótico "Planeta Imaginario", Los Toreros Muertos, La Orquesta Mondragón, el abrazafarolas del Butano, la Nochevieja del destape de Sabrina cantando el "boys boys boys" y el Misissipi de Pepe Navarro con su inimitable Pepelu.

La generación de la quinta del buitre, de Hugo Sánchez, de Biriukov, Del Corral, Corbalán, Romay y que nos traumatizamos con las muertes de Fernando Martín y Petrovic (¿quién coño juega hoy en el Madrid de baloncesto?).

El 600 era el utilitario normal, el 124 un coche familiar y el 131 una berlina de lujo.

El 23F nos pareció un buen día porque no hubo clase y ponían películas por la tele. Nuestro grito de guerra fue "Tigres, Leones, todos quieren ser los campeones" "como estan ustedes" y descubrimos a las mujeres gracias a los tirantes de una tal Miriam Diaz Aroca; la generacion que se cansó de ver a las Machichos.

La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial.

La última generacion que veia a su padre poner la baca del coche hasta el culo de maletas para ir de vacaciones, y con el único aire acondicionado que el abanico de la abuela acoplada en el asiento de atrás.

La última generación de las litronas y los porros, y qué coño, la última generación cuerda que ha habido.

Compartir